Hoy trataremos de un alimento que conocemos bastante, un alimento común que nos aporta un sinfín de ventajas además de dulzura.
Reconozcámoslo, estamos acostumbrados a que nos digan que los alimentos buenos para nuestra salud son aquellos más insípidos al paladar, pero no es así con la canela.
Se usa en polvo y en rama, se conocen sus propiedades desde la antigüedad aunque actualmente nos hayamos vuelto bastante incultos en cuanto a la cultura tradicional. En china se utiliza desde hace nada menos que 4000 años y, a modo de prescripción básica tiene funciones tan variadas como:
- Facilitar la menstruación (estimulando las contracciones del útero, favoreciendo la salida del flujo menstrual y aliviando el dolor).
- Mejorar el metabolismo graso (lo que quiere decir que esta especie que tanto nos gusta es además recomendable para bajar los niveles de colesterol y triglicéridos ya que mejora la respuesta de los receptores de insulina)
- Aliviar las diarreas y náuseas así como estimular el apetito en personas inapetentes (los aceites esenciales de la corteza de la canela estimulan la salivación y la producción de jugos gástricos).
- Mejorar la circulación periférica gracias a que presenta propiedades antiagregantes, antiescleróticas y antitrombóticas.
- Mejora la digestión. (Consta de componentes antifúngicos y tiene una potente actividad antibacteriana que no afecta a las bacterias intestinales beneficiosas.
- Alivia la hipotensión y ayuda a perder peso.
Sólo debemos tomarla bajo control médico si padecemos diabetes o tomamos medicamentos anticoagulantes.












