Consejos para combatir la caspa naturalmente

Qué es la caspa?

Además de ser estéticamente desagradable, la caspa suele ir acompañada de picores en la epidermis.

Al estar relacionada con la producción de sebo, la caspa puede aparecer desde la adolescencia hasta los cuarenta años. Afecta principalmente a los hombres, pero también se da en las mujeres; es mucho más rara en los ancianos y en los niños, debido a la baja o nula producción de sebo.

Si la afección es leve, la caspa puede tratarse eficazmente con champús, lociones y tratamientos naturales.

Causas de la caspa

Las células muertas que se desprenden del cuero cabelludo generan escamas blanquecinas conocidas como caspa. La caspa está causada por un recambio excesivamente rápido de las células epiteliales del cuero cabelludo.

La causa principal de este trastorno es la proliferación de Malassezia furfur en el cuero cabelludo, un hongo que se alimenta del sebo provocando un recambio celular más rápido: en los hombres la caspa es más frecuente precisamente porque el sexo masculino produce mayor cantidad de sebo, debido a los mayores niveles de testosterona.

El problema puede agravarse por el estrés, la mala alimentación, la producción excesiva de sebo, la sequedad del cuero cabelludo o el uso de productos cosméticos inadecuados para el tipo de piel.

La caspa puede ser seca, con escamas deshidratadas, o grasa, con escamas amarillentas y aceitosas, típicas de la dermatitis seborreica: en cualquier caso, si el problema no es temporal y transitorio, debe controlarse mediante el uso de productos anticaspa específicos.

Caspa seca y caspa grasa

Existen básicamente dos tipos de caspa: la caspa seca y la caspa grasa.

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La caspa seca consiste en escamas pequeñas, ligeras y deshidratadas que se depositan en la ropa. Generalmente se debe a un recambio celular demasiado rápido de las células epiteliales del cuero cabelludo.

La caspa seca puede estar presente en los enfermos de psoriasis o eczema, en cuyo caso va acompañada de picor e irritación de la piel: rascarse agrava el problema, ya que salen más escamas. Salvo en el caso del eczema y la psoriasis, la caspa seca no pica ni irrita, aunque es una molestia antiestética.

La caspa seca tiende a mejorar durante los meses más cálidos y a empeorar en invierno o en períodos de mucho estrés.

La caspa grasa, en cambio, tiene escamas más grandes, amarillentas y de aspecto aceitoso que permanecen en la piel y no se desprenden de la ropa. La caspa grasa suele tener el pelo graso y puede padecer dermatitis seborreica, una inflamación de la piel.

En este caso, la caspa grasa va acompañada de picores, irritación y enrojecimiento de la piel, especialmente en la zona del nacimiento del pelo.

Consejos para combatir la caspa naturalmente

Para solucionar el problema de la caspa, es necesario, en primer lugar, cuidar la alimentación, prefiriendo una dieta rica en frutas y verduras, y mejorar el estilo de vida en general, tratando de reducir el estrés.

Desde el punto de vista cosmético, también es aconsejable limpiar el cabello todos los días con un champú suave que elimine el exceso de sebo y las células muertas, mejorando así el problema de la caspa. Además del champú, las lociones pueden utilizarse para frotar el cabello seco o húmedo cada dos días.

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Los productos fitoterapéuticos útiles para tratar la caspa suelen contener extractos de ortiga, bardana, romero y salvia.

Entre los aceites esenciales más eficaces para combatir la caspa están el aceite esencial de árbol de té, que tiene propiedades fungicidas y antibacterianas, y los aceites esenciales de eucalipto, limón y salvia, que son desinfectantes y astringentes.

El aceite de neem y el vinagre de sidra de manzana son útiles para tratar la caspa.

Los tratamientos cosméticos que deben evitarse son los productos fijadores (geles, lacas, espumas), ya que pueden irritar el cuero cabelludo y aumentar la producción de sebo, incrementando así la producción de caspa.

Si la caspa no mejora en uno o dos meses, es aconsejable buscar el consejo de un dermatólogo, que investigará las causas y prescribirá el uso de champús y lociones con ingredientes activos que tengan efecto sobre la producción excesiva de sebo y acción antifúngica, como el sulfuro de selenio, la piritiona de zinc y el ketoconazol.

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